En Usaquén, conocer las rutas de atención también es una forma de proteger la vida de las mujeres.

El pasado 10 de septiembre, en el marco de las acciones de sensibilización y promoción de los derechos de las mujeres en Usaquén, se puso nuevamente sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿sabemos a dónde acudir cuando una mujer enfrenta una situación de violencia?
La respuesta no siempre es conocida. Por eso, divulgar las rutas de atención no es un asunto menor. Significa acercar información que puede ser decisiva para una mujer que atraviesa una situación de violencia física, psicológica, sexual, económica o cualquier otra forma de vulneración de sus derechos.
La pieza informativa compartida para esta actividad reúne los principales canales institucionales y comunitarios disponibles en la localidad. Su mensaje central es claro: ninguna mujer debe enfrentar sola una situación de violencia y pedir ayuda es un derecho.
Una ruta que comienza con la información
Entre los canales destacados se encuentran la Línea 123, destinada a situaciones de emergencia, y la Línea 141, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, para casos relacionados con niñas, niños y adolescentes.
También aparece la Línea Púrpura Distrital 018000 112 137, un servicio especializado para mujeres víctimas de violencias, junto con su canal de WhatsApp 300 755 1846.
La información contempla además la atención presencial y los mecanismos para actuar ante situaciones que requieren una respuesta inmediata. En caso de emergencia se señala el CAI y la posibilidad de acudir a la Policía Nacional.
Estos números y servicios pueden parecer datos sencillos, pero en una situación de miedo, amenaza o desorientación contar con una ruta clara puede marcar una diferencia.
Usaquén cuenta con servicios para orientar y acompañar
La pieza también identifica instituciones y organizaciones ubicadas en la localidad que hacen parte de las posibilidades de orientación y atención. Entre ellas aparecen la Casa de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres de Usaquén, la Casa de Justicia de Usaquén, el servicio de abogadas de SDMujer y la Casa LGBTI Laura Weinstein.
La Casa de Igualdad de Oportunidades cumple un papel especialmente importante en el territorio, porque permite acercar a las mujeres a información sobre sus derechos y a servicios de orientación.
La ruta no se limita a la denuncia. También contempla orientación jurídica, acompañamiento y acceso a servicios de salud, elementos necesarios para comprender la violencia como una situación que requiere respuestas integrales.
La salud también hace parte de la ruta.
Uno de los aspectos que destaca la información es la atención integral en salud física, mental, sexual y reproductiva.
Ante casos de violencia física, sexual o psicológica, se indica acudir al servicio de urgencias del hospital o centro de salud más cercano. La pieza identifica, entre otros servicios, el Hospital Simón Bolívar y la Cruz Roja, además de señalar la importancia de recibir atención prioritaria en situaciones de violencia sexual.
En estos casos, la atención en salud no debe entenderse únicamente como una respuesta posterior a la agresión. Puede ser fundamental para proteger la integridad de la mujer, atender lesiones, brindar apoyo psicológico y activar las rutas institucionales correspondientes.
Cuidarnos también significa saber acompañar.
Hablar de rutas de atención implica también reconocer el papel de las personas que rodean a las mujeres víctimas de violencia.
Una amiga, una vecina, una lideresa, una familiar o una compañera de trabajo puede ser quien primero escuche una situación de riesgo. Tener información confiable permite acompañar sin juzgar, orientar hacia los servicios correspondientes y, cuando exista una emergencia, solicitar ayuda.
Desde los territorios, la prevención también pasa por hacer visible aquello que muchas veces permanece en silencio.
La actividad del 10 de septiembre permitió volver sobre una tarea que debe mantenerse durante todo el año: informar a las mujeres sobre sus derechos, fortalecer las redes de apoyo y acercar las instituciones a la comunidad.
Información que puede salvar vidas
La violencia contra las mujeres no es un asunto privado. Es una vulneración de derechos que requiere respuestas institucionales, comunitarias y sociales.
Por eso, piezas como esta tienen un valor que va más allá de entregar números telefónicos. Conocer una ruta de atención significa saber que existen alternativas, que hay instituciones a las cuales acudir y que ninguna mujer tiene que permanecer sola frente a una situación de violencia.
Desde Usaquén, territorio que actúa por los derechos de las mujeres, continuar difundiendo esta información es también una manera de construir comunidades más informadas, solidarias y capaces de responder ante las violencias.
La erradicación de las violencias contra las mujeres es un asunto de todas y todos.










